Tradición, Independencia y Solidaridad

Muchas personas tendrán presente el debate de vieja data entre derecha e izquierda, referido tantas veces a los dos extremos opuestos desde los cuales se interpreta y ejecuta la política de países en el mundo. Además, es innegable su influencia en otra suerte de escenarios como los pensamientos sociales, las ideologías o, incluso, las acciones que en lo cotidiano emprenden los gobiernos locales.

Se podría pensar con razón que esos extremos se han moderado, en cierto sentido, con el paso del tiempo, debido a que otras formas de entender y sobre todo, de practicar los asuntos públicos, se han consolidado poco a poco. No obstante, es preciso reconocer que con dificultad se pueden romper, de manera definitiva, los esquemas y preconceptos que dependen de esa condición dual.

El bipartidismo es un buen ejemplo. El predominio de las fuerzas laboristas y conservadoras en el Parlamento Británico es un referente mundial. En similar sentido puede citarse la composición del parlamento de Canadá donde históricamente han primado los representantes del liberalismo y el conservatismo, tanto en el Senado como en la Cámara de los Comunes, quienes sumados, incluso hoy, son mayorías.

Otra manera de comprender esta dinámica es el esquema, formal o informal, para la atención de los asuntos públicos y el control político-ciudadano que debe serle propio: el modelo de Gobierno – Oposición. Sin embargo, lo que no puede negarse es que, así como el espectro cromático no se compone sólo de blanco y negro, la política, en este momento histórico, no se limita únicamente a estas dos visiones colectivas, aunque autorizadas y legítimas.

Aquí resaltamos entonces la Independencia como valor. En política, Ella, debe ser rodeada de garantías, de tal modo que quienes se encuentran fuera del gobierno, cuenten con todo el respaldo necesario para expresar con libertad, sin intimidaciones ni preocupaciones, sus propuestas de construcción colectiva a favor de la ciudadanía, contando, además, con capacidad suficiente para incidir en las decisiones.

Desde el Miraísmo®, la independencia es una condición que contribuye al logro de la Renovación Absoluta®. Se manifiesta cuando existe identidad propia en el sentir, pensar y actuar que suscitan el ser diferente, lejos de las circunstancias transitorias, coyunturales y jamás movidos por conveniencias particulares. La diferencia proviene, entonces, de adoptar lo trascendente y los valores como fuente de identidad.

Como instrumento para lograr la Independencia, cada individuo cuenta con la autonomía o el poder de definirse, gobernarse y actuar con valores, sin depender en esa decisión íntima de una imposición ajena. La Independencia es, por ende, la capacidad permanente de auto determinarse y auto gobernarse a partir de los valores. Respecto de Ella bien puede afirmarse que es y siempre será una conquista constante.

Por otra parte, la Independencia que representamos y por la cual abogamos es propositiva, porque formula propuestas y soluciones ante los problemas y los conflictos que se generan en la comunidad. Y también es solidaria, porque hace del acuerdo entre personas y organizaciones, un eje de acción en pro del bienestar del colectivo.

Entonces, en estos momentos en los cuales la sociedad se ve obligada a contemplar casos que no hacen otra cosa sino indicar el resurgimiento o recrudecimiento de los fenómenos de polarización y extremismo, la Independencia, propositiva y solidaria, hace énfasis en una Vía mejor.

Canadá, un país entero que siente y se une ante los más recientes actos de violencia hacia una creencia religiosa lo sabe muy bien, pues los tristes acontecimientos, que en definitiva atentaron contra la esencia misma y la definición del pluralismo canadiense, recordando además los dolorosos hechos a finales del 2014 en Ottawa, han derrumbado las barreras que artificiosamente otros han querido construir. Así pues, la vida, los valores o la Convivencia con Respeto se han ubicado por encima de las diferencias, que es lugar que les corresponde y que, en el fondo, siempre han tenido.

En este mismo sentido, el Miraísmo® defiende la construcción de las mejores soluciones posibles, orientadas a la consolidación de la armonía dentro de la sociedad, haciendo a un lado la oposición irracional, la exclusión o la discriminación, pues, por virtud de -una vez más- las Propuestas y la Solidaridad, los valores cuentan con garantías y las personas con protección.

Atrás queda la desfiguración de conceptos originalmente positivos como fundamentos, nación o religión, para dar paso a una visión más fuerte, colectiva, que invita sin prevenciones a tener esperanza y a actuar en consecuencia; que insta a obrar de acuerdo con las convicciones sin poner en peligro a los demás ni vulnerando sus derechos; que procura la mejor versión posible de cada elemento a favor del conjunto final, el cual, así, siempre será de mayor valor que el que puedan sumar sus integrantes considerados de forma individual.

Por: Carlos Alberto Baena López

@Baena