Mujer, política y sociedad: presente y futuro para Colombia

De acuerdo con las cifras del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana, apoyados en el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, de 22 millones de mujeres que residen actualmente en Colombia, el 56%, cerca de 12.5 millones de ellas son cabezas de familia. Dicho en otros términos: en estos momentos, la cuarta parte de la población nacional corresponde a mujeres que lideran económica, moral y socialmente sus hogares.

Por otra parte, fue puesto en evidencia que menos de la mitad de las mujeres colombianas cuenta con alguna ocupación laboral fuera del hogar. Unido a lo anterior, no se puede perder de vista que la participación de la mujer en el mercado laboral continúa marcada por una notoria desigualdad. La desventaja en la que se encuentran, en comparación con los hombres, no se puede ignorar.

El Honorable Representante Carlos Guevara junto a algunas de las mujeres que representan la politica en MIRA

Al margen de los problemas asociados con la inequidad salarial, cuando la mujer que desempeña el mismo trabajo que el hombre recibe una remuneración menor, sólo por razones de género; o con la calidad del trabajo, cuando acostumbran asignar a las mujeres cargos de menor responsabilidad, sin justificación alguna; corresponde advertir que, por lo general, la jornada laboral que ellas desarrollan suele ser mayor.

Sin embargo, un factor que, sumado a los anteriores, marca una diferencia del mayor significado, es la recurrencia del aporte femenino en las tareas propias del hogar, donde la ayuda del hombre, cuando él está presente, casi siempre es nula o escasa. Otro tanto se debe añadir al considerar el cuidado de los hijos, incluso, de quien enferma o de las personas mayores que forman parte del grupo familiar.

Bajo semejantes circunstancias, cuando las responsabilidades de la mujer prosiguen luego de cruzar el umbral de su casa, en comparación con el hombre que por tradición recibe descanso y atenciones, la desigualdad continúa y se multiplica.

Representante a la Camara Guillermina Bravo

Un panorama como éste requiere trabajo decidido y comprometido a todo nivel. Así lo ha entendido desde el principio el Partido Político MIRA, el Partido Político de Mujer en Colombia.

Ellas representan la lucha contra la corrupción, son ejemplo permanente de organización, la solidaridad forma parte de su diario vivir, piensan en los demás y en todos, anteponen sus intereses personales por beneficiar a otros. Ese carácter, espíritu o talante que las identifica, coincide con el sentir que moviliza nuestra colectividad.

Representante por los colombianos en el exterior Ana Paola Agudelo.

Su alta y valiosa concepción de la responsabilidad las conduce a salvaguardar a sus hijos y velar por una comunidad. Es pues evidente que gracias al sostenimiento que ellas brindan se traduce en valores a favor de la familia y la sociedad, por completo necesarios para impulsar todo un país.

Entonces, dentro de este contexto, cuando hacemos propia la afirmación de ser el Partido Político de la Mujer, acudimos a una serie de resultados, escalafones y premios y reconocimientos otorgados tanto en Colombia como en el Exterior, en los cuales el compromiso del Partido ha sido destacada en múltiples ocasiones. Más que un balance particular, es una característica avalada por evaluaciones externas e independientes que llegaron a esa conclusión.

Concejal de Bogota Gloria Stella Diaz

Una muestra de lo anterior se constituye, por ejemplo, en que en nuestro país somos pioneros en la promoción efectiva y real de la participación política de la mujer, en la presentación de listas de candidatos sin voto preferente encabezadas por mujeres y, en la implementación del “sistema cremallera” como mecanismo paritario de alternación, para que la participación de cada género ronde el 50% de los aspirantes.

Con las mujeres vamos a transformar a Colombia. Estamos seguros. De igual forma como en la actualidad uno de los primeros temas de la agenda pública en nuestro país es la Paz, se aproxima el día en el cual las cuestiones relativas a la Mujer también ocuparán ese lugar preponderante en las políticas públicas, ejecución, preocupación y acciones que aquí tienen lugar.

No se trata, en modo alguno, de quedarse sólo en la lucha por proteger a la mujer de toda clase de violencia, trato diferencial injustificado o perjuicio en sus condiciones de existencia, lo cual, sin duda, es necesario. El desafío es llevar mucho más lejos la discusión, para que la articulación de Estado, instituciones y, sobre todo, sociedad, dirija su proceder en esta dirección.

Un ejemplo, cuando es posible asegurar la participación de la mujer en un ambiente productivo, estable y equitativo todo cambia para bien. Garantizar los ingresos de naturaleza económica a los hogares por medio de las mujeres, es sinónimo de buena administración que se traduce en bienestar para todos sus miembros.

Además, algo que es de la mayor importancia: de esta manera la mujer quedará menos expuesta a la intimidación, al miedo y a las incontables formas de maltrato cuando son víctimas de amenazas y menosprecio por no poseer una fuente de dinero que les sirva de respaldo.

Introducir este cambio definitivo será fuente de seguridad para la mujer, la familia y la sociedad.

Por

Carlos Alberto Baena López

Presidente del partido  políticos  MIRA
Ex-Senandor Colombia