La inseguridad en América Latina: Un problema de gobierno

Seis países de América Latina están dentro de la lista de los 11 países en el planeta con mayor índice de criminalidad, según el informe publicado por el grupo de investigación de datos Verisk Maplecroft. 2017

La impresión de inconformidad y malestar en las calles latinoamericanas es palpable. El temor y la incertidumbre afectan las decisiones cotidianas: tomar el transporte público, dónde comprar comida, cuándo salir por la noche. La inseguridad también influye en los planes de largo plazo: en qué barrio vivir, si ahorrar o gastar y finalmente, si emigrar o quedarse. ¿Acaso no merecen todos los seres humanos, tener calidad de vida?

Guatemala -ubicada en el segundo lugar del listado detrás de Afganistán- es considerado el país de la región con el más elevado nivel de criminalidad en el último año. Los otros países de la región incluidos en la lista de riesgo extremo son El Salvador, Colombia, Venezuela, México y Honduras. Comparados con países que se encuentran en guerra por hace años.

Buscando Soluciones

En respuesta a las estadísticas y la verdad de los ciudadanos, una nueva campaña surgió, llamada; “Instinto de Vida”, respaldada por una alianza de más de 40 organizaciones latinoamericanas, está instando a los gobiernos a reducir los homicidios de la región a la mitad para 2030. La asociación también propone romper la tolerancia generalizada a los crímenes violentos. Con el fin de comprender mejor las actitudes hacia el homicidio y las posibilidades de movilizar a los ciudadanos para que tomen medidas, la campaña encargó encuestas nacionales al Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt en Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Venezuela, los seis países más violentos de la región.

No es sorprendente que las encuestas hayan encontrado que entre el 50% y el 75% de los ciudadanos temen ser víctimas de homicidio. También revelaron que a pesar del miedo y de la violencia real en que se basa, los latinoamericanos creen que la violencia letal se puede prevenir, entendiendo la mejor manera para lograrlo.

En Brasil y Venezuela, aproximadamente el 60% de los encuestados afirmaron que al menos un asesinato había ocurrido en su barrio en los últimos 12 meses. Entre los encuestados, los brasileños y los venezolanos también fueron los más propensos a reportar homicidios mensuales e, incluso, semanales en su entorno cercano. En México, alrededor de la mitad de los encuestados registró homicidios en su localidad, y en El Salvador, Guatemala y Honduras, entre el 30% y el 40%.

Curiosamente, no siempre existe una correlación directa entre las altas tasas de homicidios y las percepciones locales. Esto se puede ver claramente en El Salvador y Honduras. En comparación con los otros países, un menor número de ciudadanos en estos países reportó homicidios en sus barrios y, sin embargo, las tasas de muertes violentas en El Salvador y Honduras están entre las más altas del mundo, 91,2 y 59,2 por 100.000 habitantes, respectivamente. La explicación más probable es que las personas expuestas a la violencia crónica la “normalizan” con el tiempo.

La mayoría de los encuestados dijo que los gobiernos nacionales deberían tomar la iniciativa (51,6% en México, 55% en Honduras, 60,3% en Guatemala, 66% en El Salvador, 68,5% en Venezuela, 68,7% en Brasil). Que esta visión se extienda a Brasil y Venezuela, países que tienen líderes políticos notablemente impopulares, resulta sorprendente.

Los gobiernos latinoamericanos harían bien en evitar lo que la evidencia demuestra que no funciona para mejorar la seguridad. Las medidas penales duras que privilegian la represión policial, las sentencias draconianas y el encarcelamiento masivo pueden hacer que el problema del homicidio sea mucho peor. Las políticas de prohibición de las drogas que se aplican con agresividad y los programas de abstinencia de drogas son aún más perjudiciales. Habría que preguntarse si a los gobiernos ¿les interesa la seguridad de sus ciudadanos?

Por J. Anastacia Urbina L.

Anastacia.urbinal@gmail.com        Periodista Venezolana